Maza-Ávila FJ, Caneda-Bermejo MC, Vivas-Castillo AC. Hábitos alimenticios y sus efectos en la salud de los estudiantes universitarios: una revisión sistemática de la literatura (2022): Los hábitos alimenticios son conductas colectivas que influyen en la manera de escoger, preparar y consumir los alimentos, con el objetivo de aportar la energía necesaria para las actividades diarias. Están condicionados por factores socioculturales, psicológicos, geográficos y económicos, y en la juventud se ven influidos por las costumbres familiares, la cultura y los medios de comunicación. Se consideran saludables cuando incluyen frutas, verduras y alimentos naturales ricos en vitaminas y minerales. Sin embargo, los estudiantes universitarios constituyen una población vulnerable, ya que el estrés, los cambios en los patrones de sueño y la reducción de la actividad física favorecen la adopción de hábitos poco saludables como el sedentarismo, la mala alimentación, el consumo de alcohol y el tabaquismo, lo que aumenta el riesgo de enfermedades crónicas.
Algunas acciones dictadas por García C. en su informe "10 hábitos saludables en alimentación para transformar tu vida" (2025)
Incluir verduras en cada comida principal: aportan fibra, vitaminas y minerales esenciales.
Consumir al menos 3 piezas de fruta al día: ayudan a mantener una dieta equilibrada.
Elegir carbohidratos integrales: como pan, arroz o pasta integral, que mejoran la digestión.
Incorporar proteínas en las comidas principales: pescado, legumbres, huevos o carnes magras.
Beber agua como bebida de elección: evita exceso de azúcares de refrescos.
Limitar alimentos ultraprocesados: reducen el riesgo de obesidad e hipertensión.
Moderar el consumo de alcohol: protégé la salud cardiovascular y hepática.
Consumir grasas saludables: como aceite de oliva, frutos secos y aguacate.
Comer conscientemente y sin distracciones: favorece la saciedad y evita excesos.
Masticar bien los alimentos: mejora la digestión y la absorción de nutrientes
Hábitos alimenticios y sus efectos en la salud
Los malos hábitos alimenticios, caracterizados por el alto consumo de azúcares, grasas y alimentos ultraprocesados, junto con la baja ingesta de frutas y verduras, se relacionan directamente con el sobrepeso, la obesidad, la diabetes, la hipertensión, las dislipidemias, el cáncer y las enfermedades cardiovasculares. En 2019 se estimaron alrededor de 17 millones de muertes asociadas a dietas poco saludables. Factores como saltarse comidas, comer fuera de casa y el exceso de ultraprocesados contribuyen al aumento de peso y desequilibrios metabólicos. La prevalencia mundial de obesidad continúa en ascenso, generando impactos negativos en los niveles de colesterol, triglicéridos y aumentando el riesgo de accidente cerebrovascular. Frente a ello, se resalta la necesidad de promover hábitos saludables, especialmente en los estudiantes universitarios, ya que la etapa académica es crítica para consolidar rutinas que perduran en la vida adulta.
La salud es un pilar fundamental
para el desarrollo humano y social. No se trata únicamente de la ausencia de
enfermedad, sino de un estado integral de bienestar físico, mental y social,
tal como lo define la Organización Mundial de la Salud. En este sentido,
comprender qué es la salud y qué es la enfermedad resulta clave para abordar
cualquier estrategia de cuidado.
La promoción de la salud surge como un proceso global que busca fortalecer las capacidades de las
personas y comunidades, creando condiciones sociales, ambientales y políticas
que favorezcan el bienestar. Por su parte, la prevención de enfermedad se centra en aplicar medidas que eviten su aparición, permitan una detección temprana.
Para comprender la promoción de
la salud y la prevención de enfermedades, primero debemos aclarar
qué entendemos por salud y enfermedad.
¿Qué es la salud?
La salud es una condición fundamental para el desarrollo y la vida de los seres humanos. En su definición más sencilla, se entiende como un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no simplemente como la ausencia de enfermedad o afecciones físicas. Este concepto ampliado fue propuesto por la Organización Mundial de la Salud en su constitución de 1946 y entró en vigor en 1948, reflejando la comprensión de la salud como un recurso para la vida y no solo como un objetivo de la vida (Organización Mundial de la Salud, 1946).
La Constitución de la Organización Mundial de la Salud (1946) define la salud como "un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades". Esta definición marcó un cambio histórico, porque antes la salud se entendía solo como ausencia de enfermedad.
La OMS subraya que la salud es un derecho humano fundamental, y que todos los pueblos deben tener acceso al nivel más alto posible de salud. Además, la salud está directamente vinculada con la paz, la seguridad y el desarrollo de las naciones, lo que significa que no es solo un asunto individual, sino también social y político.
¿Qué es la enfermedad?
Organización Panamericana de la Salud. Enfermedades transmisibles. OPS/OMS. (2025). La Organización Panamericana de la Salud
define la enfermedad como un estado de alteración de la salud que puede ser
causado por factores biológicos, ambientales, psicológicos y sociales. Se trata
de una condición que interfiere con la capacidad del cuerpo para funcionar
normalmente y que puede modificar la estructura o la función de los órganos o
sistemas. La enfermedad se manifiesta a través de síntomas, signos o
alteraciones en pruebas diagnósticas y puede ser aguda, cuando aparece de
manera repentina y dura poco tiempo, o crónica, cuando se prolonga durante años
o incluso toda la vida.
Las enfermedades tienen un gran impacto
en la sociedad, ya que afectan la calidad de vida de las personas, su capacidad
para trabajar y estudiar, y generan una carga económica para las familias y los
sistemas de salud. Además, algunas enfermedades pueden transmitirse de persona
a persona, provocando brotes y epidemias que repercuten en la economía y en la
salud pública.
La OMS clasifica las enfermedades en
diferentes categorías según su causa, síntomas y duración. Entre ellas se
Encuentran las enfermedades infecciosas, producidas por microorganismos como
bacterias, virus, hongos y parásitos; Las enfermedades crónicas, de larga
duración y relacionadas con factores genéticos, ambientales o de estilo de
vida; las enfermedades autoinmunitarias, originadas por una respuesta
inmunitaria anormal que ataca los propios tejidos; y las enfermedades mentales,
que afectan la cognición, las emociones y el comportamiento de las personas.
¿Por qué es importante para la salud pública y la vida cotidiana?
La promoción de la salud fortalece
el bienestar integral de individuos, familias, comunidades y naciones.
Contribuye a mejorar la calidad de vida en todas las edades, disminuye la
muerte prematura y, al enfocarse en la prevención, reduce significativamente
los costos humanos y económicos asociados al tratamiento de enfermedades.
Por su parte, la prevención de
enfermedades se centra en intervenciones específicas, tanto a nivel individual
como poblacional, orientadas a la prevención primaria y temprana, con el
objetivo de minimizar la carga de enfermedades y los factores de riesgo
asociados. A diferencia de la promoción, que busca empoderar y generar cambios
en los estilos de vida y en los determinantes sociales, la prevención actúa
directamente sobre los riesgos y condiciones que pueden desencadenar
enfermedades crónicas y otras morbilidades.
Prevención de la enfermedad
Universidad Internacional de La Rioja. (2021, 17 de septiembre). ¿Qué es la prevención en salud y cuál es su importancia? UNIR Revista: La prevención de enfermedades es esencial en la sociedad actual, dado el aumento de padecimientos como la
diabetes, la obesidad, el cáncer y las enfermedades cardiovasculares. Estas
condiciones afectan la calidad de vida y generan una gran carga en los sistemas
de salud y la economía. La prevención implica acciones para evitar su aparición
o progresión, como mantener una alimentación saludable, realizar actividad
física, evitar el consumo de tabaco y alcohol, vacunarse y hacerse chequeos
Médicos regulares.
Tipos de prevención:
Prevención primaria:
Consiste en
medidas destinadas a evitar que las enfermedades se desarrollen,
principalmente mediante la promoción de estilos de vida saludables y la
reducción de factores de riesgo como el sedentarismo, el tabaquismo y la
mala alimentación. Sus beneficios incluyen la disminución
de la incidencia de enfermedades crónicas como la diabetes y
las cardiovasculares, así como la reducción de los costos médicos y de la
pérdida de productividad laboral. Además, al fomentar la salud desde el inicio,
se mejora la calidad de vida y se genera un impacto positivo en la sociedad, ya
que las personas saludables son más productivas, requieren menos cuidados
intensivos y contribuyen al bienestar económico y social en general.
Prevención Secundaria:
Consiste en medidas para detectar y tratar enfermedades en sus etapas iniciales, antes de que generen complicaciones graves. Incluye pruebas de detección como mamografías y colonoscopias, así como el seguimiento de personas con factores de riesgo. Su objetivo es aumentar las posibilidades de curación y evitar la progresión de la enfermedad. Ejemplos claros son el control temprano del cáncer de mama o de enfermedades cardiovasculares, y en el caso de la diabetes, la regulación de la glucosa para prevenir complicaciones como la insuficiencia renal o amputaciones. Además, la prevención secundaria reduce la necesidad de tratamientos intensivos y costosos en fases avanzadas, lo que mejora la calidad de vida y disminuye la carga económica en los sistemas de salud y en la sociedad.
Prevención Terciaria:
Se centra en el
manejo de enfermedades crónicas y en evitar su progresión y complicaciones.
Incluye tratamiento médico, rehabilitación y terapias que buscan controlar
síntomas y mejorar la calidad de vida. Es especialmente importante en
enfermedades como el cáncer, la diabetes y las cardiovasculares, que requieren
atención prolongada. Su objetivo principal es minimizar el impacto de la
enfermedad y prevenir consecuencias graves. Un aspecto clave es la educación
del paciente y el apoyo para mantener la adherencia al tratamiento, lo que
implica cambios en el estilo de vida, uso regular de medicamentos y ejercicio
físico. Además, la prevención terciaria contribuye a reducir hospitalizaciones
y costos elevados, favoreciendo la productividad y disminuyendo la carga
económica en los sistemas de salud.
Factores de riesgo y determinantes sociales
Alfaro-Alfaro N. Los determinantes sociales de la salud y las funciones esenciales de la salud pública social (2014): La definición de
salud de la OMS como "estado de completo bienestar físico, mental y social y no
solo la ausencia de enfermedad" permite analizar la salud desde una perspectiva
amplia que incluye los determinantes sociales, es decir, las condiciones en que
Las personas nacen, crecen, viven, trabajan y envejecen, influenciadas por
factores económicos, sociales, políticos y culturales.
Los factores biológicos y el caudal genético influyen directamente en la salud, ya que las características heredadas y la información genética del ser humano tienen consecuencias médicas, epidemiológicas y sociales. Estos aspectos no actúan de manera aislada, sino que se reflejan en los demás niveles del modelo de determinantes de la salud, condicionando cómo se manifiestan las enfermedades y el bienestar en la población.
Los factores individuales y las preferencias en estilos de vida influyen directamente en la salud, ya que la conducta, creencias, valores, historia personal y percepción del mundo determinan cómo una persona enfrenta riesgos y cuida su bienestar. La capacidad de comunicación, manejo del estrés y adaptación a las circunstancias también condicionan su estilo de vida. Sin embargo, estas conductas no se desarrollan de manera aislada, sino que están moldeadas por los contextos sociales. Así, problemas como el tabaquismo, la desnutrición, el alcoholismo, la violencia, los accidentes o la exposición a agentes nocivos tienen determinantes inmediatos en los hábitos individuales, pero también macrodeterminantes vinculados al acceso a servicios básicos, educación, empleo, vivienda, información y a la equidad en la distribución de recursos, además de la forma en que la sociedad respeta la diversidad de género, Etnia, religión y opinión.
El acceso a los servicios de atención de salud es un determinante fundamental del estado de salud de la población, ya que depende de cómo se organiza la atención médica en sus aspectos de promoción, protección, recuperación, prevención y tratamiento de enfermedades. Factores como la disponibilidad económica, geográfica y cultural, junto con la cobertura, calidad y oportunidad de los servicios, influyen directamente en el bienestar colectivo. Además, la proyección comunitaria y el cumplimiento de las funciones esenciales de salud pública refuerzan este impacto.
Infografía:
La Carta de Ottawa (1986), impulsada por la OMS, definió la promoción de la salud como "el proceso que proporciona a los individuos y comunidades los medios necesarios para ejercer un mayor control sobre su propia salud y así poder mejorarla". Esto implica que la salud no se entiende solo como ausencia de enfermedad, sino como una fuente de riqueza para la vida cotidiana, vinculada al bienestar físico, mental y social.
En la siguiente
infografía podemos visualizar en resumen todo lo antes mencionado,
facilitándonos su comprensión de manera didáctica. Nos recalca que la promoción
de la salud, según la Carta de Ottawa, es un proceso social y político que
fortalece las capacidades de las personas y comunidades, creando entornos
favorables y equitativos para mejorar el bienestar. En cambio, la prevención
de enfermedades aplica medidas para evitar su aparición, retrasar su
avance y reducir sus consecuencias. Mientras la promoción actúa sobre población
sana, la prevención se centra en quienes están en riesgo o ya enfermos.
Somos estudiantes de la Universidad San Juan Bautista. Este espacio lo hemos creado para compartir aprendizajes, reflexiones y recursos relacionados con nuestra formación académica. Nuestro objetivo es aportar información útil y accesible que pueda servir a otros estudiantes y a la comunidad en general.
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Mi blog sobre infoxicación digital explora los riesgos del exceso de información en la era tecnológica y ofrece estrategias prácticas para gestionar contenidos de manera crítica, organizada y saludable. Es un espacio pensado para estudiantes, docentes y profesionales que buscan mejorar su bienestar digital y fortalecer su criterio frente a la sobrecarga informativa.
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